Biografía De Rubén Darío

Rubén Darío (1867-1916) fue un poeta nicaragüense cuyo trabajo se considera que dio el mayor impulso al movimiento literario de finales del siglo XIX en la América española llamado modernismo.

Rubén Darío vida

Ruben Dario
Rubén Dario

Félix Rubén García y Sarmiento el 18 de enero de 1867 en Metapa. Criado como un huérfano en la casa de una tía, mostró a una edad temprana una asombrosa habilidad para la versificación. Su entrenamiento jesuita temprano parece haber tenido poca influencia en su comportamiento posterior, excepto quizás para intensificar sus inclinaciones místicas.

A los 13 años, publicó el primer poema que debía firmar como Rubén Darío, adoptando el apellido más eufónico de un bisabuelo paterno.

Carrera temprana

Un niño inteligente, nervioso y supersticioso, Darío fue llevado por amigos a la ciudad capital de Managua en 1881. Pero en un esfuerzo por frustrar su plan anunciado de casarse a los 14 años, fue enviado a El Salvador. Allí conoció al poeta Francisco Gavidia, quien lo introdujo a la literatura francesa y lo instruyó en nuevos estilos de versificación. En 1884, Darío regresó a Managua, tomó un trabajo en la Biblioteca Nacional, aprendió francés y comenzó un intenso programa de estudio literario.

En el primer volumen de poesía de Darío, Primeras notas (1885), sus actitudes liberales se manifestaron claramente. En 1886, con la esperanza de encontrar un entorno literario más estimulante, viajó a Valparaíso, Chile, donde escribió para el periódico La Época. Comenzó a leer a los poetas parnasianos y simbolistas franceses, cuya influencia en lo que escribió en los años siguientes fue fundamental.

Darío’s Azul (1888) era una colección de prosa y poesía que había estado escribiendo en Chile. La elegancia y el refinamiento de su estilo eran sorprendentemente frescos en el idioma español. Generalmente se considera que Azul es el primer libro de la tendencia literaria hispanoamericana designada como modernismo, que introdujo nuevas formas y estándares de expresión y llevó a cabo una renovación virtual del estilo literario hispanoamericano.

Sus viajes

Los viajes posteriores de Darío fueron casi tan influyentes como sus escritos para publicitar la nueva tendencia. Regresó a Centroamérica en 1889 y fundó un periódico en El Salvador y otro en Guatemala en 1890. Se casó por primera vez en 1890 y en 1891 se estableció en Costa Rica. En 1892 y 1893 realizó sus primeras visitas a Europa, regresando del segundo viaje directamente a Buenos Aires, donde había sido nombrado cónsul colombiano.

Aunque pronto perdió esa cita, permaneció en Argentina hasta 1898, publicando sus importantes obras, Los raros (1896), una colección de ensayos sobre escritores que Darío admiraba y Prosas profanas. (1896), el libro con el que se consolidó el terreno ganado por la tendencia modernista, ahora cultivada por poetas en toda la América española.

En 1898, el periódico porteño La Nación, con el que Darío había estado asociado desde 1889, lo envió a España como corresponsal. Pronto fue trasladado a París, que se convirtió en el centro de sus actividades durante casi 5 años. En su colección de poesía más madura, Cantos de vida y esperanza (1906), gran parte del brillo superficial de su trabajo anterior es reemplazado por un tono más serio, humano y meditativo.

Falta parte de la elegancia, pero es reemplazada por la conciencia de un hombre que ahora conoce el mundo que lo rodea y las circunstancias sociales y políticas de la América española a principios de siglo.

Trabajo atrasado

Entre 1907 y 1915, la vida de Darío se vio complicada por los viajes continuos entre Europa y América española, las consecuencias de su intemperancia crónica y los persistentes problemas matrimoniales que involucraban a su segunda esposa, de quien había estado separado por mucho tiempo, y Francisca Sánchez, una mujer española que había tenido Le dieron tres hijos.

Continuó escribiendo y publicando su poesía, pero estos volúmenes posteriores revelan una disminución en sus poderes creativos: El canto errante (1907), El viaje a Nicaragua (principalmente prosa; 1909) y Poema del otoño (1910). Murió en León, Nicaragua, el 6 de febrero de 1916.

 

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